Para Ervin y Judka, dondequiera que sueñen
Soñaban un mar espeso bañado de pelícanos
(buches transparentes
para dormir sus colores los peces de la tarde)
La lengua de una ola
entre las sábanas
iba regando su rumor de besos
Todo en el cuerpo era el mar
Todo en su casa fue mar
Marea solar en las paredes
agua en la memoria
manos de arena cabellos como algas
sirena sin canto la mujer dormida
No hay despertar (pero no saben)
Juntos son de agua salada
en el vaivén del sueño
Peces nocturnos desde entonces |