Me alejé del amado para que algún día pudieras ser. Pero eras ya la mora de circunferencias repetidas, un biforme ser, varón y hembra, andando hacia mi útero como en un sueño. Tres días vagaste entre el bullicio de tu ser multiplicado por un sendero que se angostaba para apresurar tu paso.
Escogiste tu sitio sin anunciar tu llegada. Porque nunca habrás de ser con alguien más como conmigo. Nunca tu desnudez tendrá un abrazo como aquel en el que fuiste cifrado.
Alfiler bicéfalo, grano de sal, hormiga diminuta. En tres semanas eras toda la piel y sus fragmentos, y tres capas de células bullendo por millares. Un fragmento de ti para pensar el mundo, otro para la carne que cubriría tus huesos y detendría la multiplicada sangre. Un fragmento más para contener el aire. Ya eras todo eso que no eras.
Yo no sabía.
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