Para Béla, sin hielo y sin insectos
Leolo del frío
niño de los hielos
entre los dientes del agua
flotando noche adentro
Qué lejos tu cuerpo mordido por el sueño
el pájaro sin párpados ni plumas
los blandos insectos para la risa de tu hermana
la gata sacrificada en el altar del miedo
Nada subsiste a las puntuales campanadas de la sangre
En el anverso de tus ojos tan abiertos
todo es sordo latido rumoroso
lejos |