Encantador e inconveniente

Por Mónica Braun

Todas mis amistades me miran como condenada al infortunio cuando se enteran
de con quién ando…

Se llama Arturo, mi pintor. Antes de ser mío, de muchísimas otras. Las detesto a todas, menos a la que es también mi amiga. Cuando se lo dije a otra amiga, que lo conoce, hubo un largo silencio del otro lado del teléfono.

—…Híjole… ¡disfrútalo mucho! La verdad es que es guapísimo, ¡pero no se te ocurra clavarte! Es que le he conocido muchas, y no dura con nadie… ¡tú disfrútalo mientras dure y ya!

El tono de misericordia de su voz me tuvo dos días con depresión.
Luego se lo conté a otro amigo mutuo.

—…¡Ah…! Sí, bueno… felicidades… qué inesperado… jamás me hubiera imaginado… bueno… qué chido, ¿no? Digo, si estás contenta…

¿Qué pasa? ¿estaré con un monstruo de hipocresía? ¿un ente malévolo que disfruta siendo el hombre más atento y dulce del mundo, que goza mirándome como si fuera yo el único y más maravilloso ser sobre la tierra para luego ir a botarme por la primera que pase?

Me dice, jugando, que si me hubiera conocido cuando éramos niños, yo de cuatro y él de ocho años, no se hubiera fijado en mí, porque a él le gustaban las de veinte.
—Y ahora me siguen gustando… No cabe duda de que uno no evoluciona.

Odio a las chavitas de veinte que se le quedan mirando cuando pasamos por la calle… detesto a sus ex mujeres varias, a todas ellas que vivieron con él y a las que llamó “mi mujer”, y a todas aquellas a las que llamó “mi novia”, yo que no lo soy.

Detesto a veces sentirme tan feliz. Tengo miedo de dejar de serlo cualquier día de estos. Un día cualquiera que hoy, que hemos cumplido dos meses juntos, me resulta inverosímil.
Pero ha de llegar. Porque ese día siempre llega.

Estoy enamorada de él. No se lo he dicho y no se lo diré. Se enterará cuando lo leía en las páginas de esta revista, en febrero, y para entonces no sé si estaremos juntos.

Si no he podido estar con nadie más de unos pocos meses o años, si siempre se terminan mis relaciones, si siempre se acaba el amor o resulta que nunca existió, ¿por qué sería ahora la excepción? ¿por qué con un hombre que tiene la casa hecha un desastre, que olvida pagar el recibo del teléfono, que no lleva una agenda, que tiene el pelo largo, que no quiere novia, que vive de madrugada, que no es el Señor Muy Serio que yo debería tener por marido?

Pero hoy, que escribo esto, él se ríe y a mí se me espanta el miedo. Él me besa y todo lo que antes viví se borra de mi memoria. Él me dice “bonita” y me vuelvo hermosa.

—Sí, me dice “Bonita” —le conté a mi amiga Miroslava, que lo conoció el otro día en una cena en casa y quedó maravillada. —¡Nadie me había dicho “bonita” antes!— exclamé. —¡Y eso que lo soy!

Miento, hay otro hombre que también me mira de una forma parecida, como si fuera yo lo máximo sobre la tierra, y que también me dice “Bonita” y luego me da un beso. Otro hombre al que adoro, y que por más señas es mi hijo.

Se han visto ya unas cuatro veces, Arturo y mi hijo. Y como tengo un amigo Arturo que es piloto, para distinguirlos, mi hijo se refiere a mi amigo como “Arturo de volar” y a mi amor como “Arturo de pintar”. Pero delante de mi hijo, somos simplemente amigos. No quiero que note nada, no quiero que se encariñe con él y que después lo pierda…

Y otro que suele encariñarse con mis parejas es mi hermano. El noventa por ciento de las veces, Béla queda tan encantado con mis novios que, luego de que terminamos, él continúa con ellos estrechas y duraderas amistades. “Amores sustentables”, los llama él.

—En estos tiempos es muy importante reciclar —aclara mi hermano, siempre preocupado por el medio ambiente.

De modo que si Arturo y yo terminamos, es casi seguro que Béla y él seguirán siendo amigos. Porque hoy se conocieron y no dejaron de reír y platicar, tras un flechazo indudable y mutuo.

Los hombres encantadores son un peligro para la humanidad. Ya debería yo saberlo. Pero ahora, ¿qué hago?

Ya es demasiado tarde para echarse a correr.

En nombre sea de Dios, diría mi abuela.

 

 

Columna de la Revista Chilango® 2008 Derechos Reservados de Expansión, S.A. de C.V.
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Publicado en febrero de 2008.